Solo en España, si el 20% de los hogares sustituyera sus champús líquidos por sólidos, se ahorrarían más de 20 millones de envases plásticos cada año. El cambio tiene sentido: el champú sólido no lleva agua en su fórmula, por lo que no necesita conservantes y contamina menos las aguas residuales, y su transporte puede reducir las emisiones de CO₂ en hasta un 80% por unidad frente a los líquidos, además de equivaler a dos o tres botes de champú convencional.
Como superar el reto
Compra — Elige un champú sólido sin sulfatos ni siliconas, con ingredientes naturales y envase de papel o sin envase.
Aprende a usarlo — Moja el pelo, frota la pastilla directamente o entre las manos para hacer espuma y aplícala.
Consérvalo seco — Guárdalo en una jabonera con rejilla entre lavados para que dure mucho más.